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Historia

Durante la época prehispánica, es comprobable históricamente que lo que hoy son los municipios de Jilotzingo, Isidro Fabela, Nicolás Romero y Jilotepec, así como otras regiones, estaban habitadas por el pueblo otomí. Otomí se compone de las raíces OTHO: "nada" o "negación" y de MI: "sentarse", que en conjunto se interpretan como "Sin asiento, errante". Los aztecas traducían los nombres extraños a su idioma y lo mismo hicieron con el vocablo OTHOMI de cuya palabra hicieron otomitl, "€œcaminante de flecha"€, derivado de OTOCAC o de OTOCA que significa "€œmarchar, viajar"€ y MITL: "flecha".

Los actuales representantes de la etnia defienden su derecho a ser llamados nahuas, vocablo en su lengua, y no otomí en náhuatl.

Los otomíes fueron dominados por los chichimecas, luego por los tepanecas y por último por los mexicas. De ahí la abundancia de nombres en náhuatl.

Antes que llegaran los españoles deben haber existido los siguientes asentamientos: Ayucan, Mazatla, Tecpan y Xilotzingo que, durante la época colonial, aumentaron su nombre con el de un santo de la religión que trajeron los europeos.

Durante la época colonial, apenas los españoles habían derrotado totalmente a los aztecas, cuando inmediatamente tramitaron mercedes reales para apropiarse de las tierras que rodeaban la capital de la Nueva España.

La zona montañosa, desde entonces denominada, Santa Ana Xilotzingo, despertó la codicia de los conquistadores, por su riqueza  maderera, sus manantiales y la fertilidad de sus cañadas y montes, especiales para la crianza de ganado. Rápidamente los indígenas fueron despojados de las tierras que por siglos les habían pertenecido, pasando a ser propiedad de unos cuantos españoles.

Es de señalarse que Xilotzingo quedó comprendido dentro de la Encomienda dada a Isabel Moctezuma.

Los indígenas y mestizos que habitaron lo que hoy es el municipio de Jilotzingo, no se mostraron sumisos ante los despojos, dedicándose a pelear por los terrenos de que fueron despojados, casi desde el inicio de la época colonial.

No es sino hasta el período postrevolucionario en que consiguen  devolución de parte de sus terrenos como dotación de ejidos.

Tras la instauración de la Constitución de Cadiz en 1812, se nombraron ayuntamientos en la llamada Nueva España. Con el territorio que hoy ocupan los municipios de Jilotzingo e Isidro Fabela, se creó el de Monte Alto, municipio que al formarse el Estado de México en 1824 adquirió el rango constitucional y quedó encuadrado en el IV Distrito con cabecera en Tacuba, aunque luego se legisló para declarar cabecera del mismo a Tlalnepantla.

No se han encontrado documentos probatorios de que, en la parte que nos ocupa, se hayan efectuado acciones guerreras en la lucha de Independencia, lo que sí es comprobable es que el general Ignacio López Rayón operó en esta región y es de suponerse que en su ejército había elementos originarios de este municipio.

El 27 de septiembre de 1821, México inició su etapa independiente; tiempo después, el 2 de marzo de 1824, nacería el Estado de México y con él, el municipio de Monte Alto, hoy Jolotzingo, el cual quedaría encuadrado en el IV Distrito con cabecera en Tacuba el 18 de julio de 1825, la cual sería cambiada, por decreto número 49, a Tlalnepantla.

En 1828, apenas transcurridos siete años de la consumación de la Independencia, el teniente coronel retirado, Manuel Reyes Veramendi, inició un pronunciamiento en contra de los españoles que vivían en México, a quienes culpaba de todas las desgracias de nuestra patria. Este pronunciamiento está fechado en septiembre 27 de 1828, en Paso de la Cuesta Grande, Monte Alto, Méx. 

Nuevamente en 1828, vecinos del Monte Alto se levantaron en armas contra el gobierno.

En 1857, ocurrió otro levantamiento de  gente armada en Monte Alto. Al año siguiente hubo otra insurrección.

De 1858 a 1860, México nuevamente se desangra en otra fratricida contienda conocida como la Guerra de Tres Años o Guerra de Reforma. El territorio municipal es testigo de paso de tropas, ataques de las fuerzas de Nicolás Romero, levantamientos, etc.

Durante la Invasión Francesa o Segundo Imperio, no ha sido posible localizar documentación que acredite la estancia de los franceses  en el municipio de Jilotzingo, aunque son comprobables incursiones de estos hasta Santiago Tlazala, que a partir de 1862 llegó a ser la cabecera municipal de Monte Alto. De este poblado precisamente es originario el coronel Eulalio Núñez, que combatió a los invasores franceses.

La época histórica conocida como Porfiriato se inicia el 23 de noviembre de 1867 y termina el 25 de mayo de 1911, cuando el anciano general Porfirio Díaz, obligado por los triunfos de la Revolución maderista, presenta su renuncia. Debe mencionarse que del 1º de diciembre de 1880 al 30 de noviembre de 1884, asumió la presidencia el señor Manuel González.

Dentro de este período histórico, los habitantes de la hacienda de Bata, se dirigieron al gobernador del estado, el 29 de julio de 1881, pidiéndole: "€œLa derogación de la parte relativa del decreto No. 30, del 30 de septiembre de 1874, a fin de que la expresada se reincorporaría a la municipalidad de Santa Ana Jilotzingo"€.

El 3 de mayo de 1902, los ciudadanos José Álvarez Terán y Pablo Roa, vecinos de Santa María Mazatla, Santos Sánchez y Guadalupe Ruiz, habitantes del pueblo de San Luis Ayucan, dirigieron al gobernador del estado un acta firmada por más de doscientos residentes de los pueblos citados, en la que se pidió que la cabecera municipal de Jilotzingo fuera transladada al pueblo de Santa María Mazatla.

En 1897, el municipio de Jilotzingo tenía 4,935 habitantes, de los cuales 2,417 eran hombres y 2,518 mujeres.

En el año de 1910, año de término del Porfiriato inicio de la Revolución Mexicana, el municipio Jilotzingo tenía 4,655 habitantes, 280 menos que en 1897.

Desde el año de 1900, la única vía de comunicación para los municipios de Jilotzingo, Iturbide, Nicolás Romero y Villa del Carbón, era el ferrocarril de Monte Alto. Los vecinos de Jilotzingo caminaban grandes distancias para llegar a la terminal de la Colmena y  abordar el tren.

Los productos de consumo o de venta se transladaban a lomo de mula, siendo más fácil para los vecinos de Santa María Mazatla y San Luis Ayucan, trasladarse a Naucalpan. Para 1910 ya existía comunicación telefónica a Jilotzingo, con una línea que partía de Tlalnepantla, llegaba a Atizapán de Zaragoza, seguía Nicolás Romero y de ahí, se establecía comunicación con Transfiguración, Iturbide y Jilotzingo. En total, la línea tenía seis aparatos y una extensión de 32, 320 kilómetros.

Sin duda alguna, la época de mayor relevancia de Jolotzingo se da durante la Revolución mexicana, ya que son en sus montes, cañadas y pueblos, en los que se escenifican importantes batallas que tiñen de sangre su suelo.

Dos de sus pueblos, San Luis Ayucan y Santa María Mazatla, son los que más participaron en acciones armadas, cuyos moradores se afilian a la lucha zapatista.

La causa principal para participar en la lucha zapatista, era el tratar de recuperar sus tierras y aguas, lucha que se había iniciado en el período colonial y que se resolvería después de la Revolución; ejemplo de ello, es la dotación ejidal que se les concedió a los vecinos de San Luis Ayucan en octubre de 1921, siendo el primer ejido que se crea en el municipio. A Santa María Mazatla se le dota en octubre de 1925 y a Espíritu Santo en enero de 1937. Posteriormente, San Luis Ayucan consigue una ampliación.

De los muchos vecinos que se enrolaron en las fuerzas zapatistas revolucionarias, hubo algunos que lograron alcanzar grados militares, entre ellos se encuentra el general Melchor González, el coronel de caballería Eduardo Núñez, el teniente coronel Asunción Solano, todos ellos originarios de San Luis Ayucan.

Según la tradición oral, también militaron en las fuerzas revolucionarias las siguientes personas: de San Luis Ayucan,  Agapito González, Juan Mayén, Sixto Domínguez, Macario Mayén, Piedad Mayén, Jesús González, Marcial Solano, Gregorio Tovar Casas; de San Miguel Tecpan, Agustín Sánchez; de Santa María Mazatla, José Terán de quien se dice llegó a general, el teniente coronel Francisco Mayén y Juan de la O.

La tradición oral narra también, que algunas mujeres que vivían en este municipio lo abandonaron al irse como "€œadelitas"€ o soldaderas, siguiendo a un revolucionario o a un "€œJuan"€ de las fuerzas de la Federación.

El 8 de septiembre de 1918, un numeroso grupo de habitantes del municipio, llegó hasta un paraje llamado Las Mecas, ahí pernoctó y al día siguiente, apoyado por soldados del ejército federal, penetró a los poblados que lo conforman, en un acto llamado "€œLa Reconcentración"€, el cual aún se conmemora.

Al terminar la Revolución, edificios públicos, caminos, calles y cadas de numerosos vecinos estaban destruidos. En una labor titánica los habitantes de Jilotzingo se dieron a la tarea en base a faenas, de reconstruir el palacio municipal, las pocas escuelas y hasta algunos templos.

Uno de los primeros caminos construidos para comunicar este lugar, fue el que desde Jilotzingo llegaba a la vía del ferrocarril de Monte Alto a la altura del paraje conocido hasta la actualidad como "€œEl Bramadero"€, el cual pasaba por "€œLos Lavaderos"€ y "€œCasa Blanca"€. Este camino se construyó en 1931 a pico y pala, con el esfuerzo de todos los vecinos del sexo masculino de los pueblos de Santa Ana, San Miguel Tecpan y Espíritu Santo, los cuales realizaron cientos faenas para poder realizar esta vía, durante la administración de Maximino Sánchez.

En 1934, siendo presidente municipal Conrado M. Sánchez, los vecinos de San Luis Ayucan y Santa María Mazatla se organizaron para construir un camino que uniera estas dos comunidades con el municipio de Naucalpan, que es la salida natural para estos pueblos. Los trabajos duraron de 1952 a 1954, iniciando en un paraje conocido como "€œPaso del Tejocote"€, en el que el gobierno del estado proporcionó carretillas, picos y palas para esta obra, así como asesoría técnica.

Al termino de la construcción de la brecha que unió a Mazatla y Ayucan con Naucalpan, los vecinos de estos dos poblados formaron una sociedad cooperativa para prestar el servicio de transporte público. El viaje duraba en  ese entonces, poco más o menos de 3 horas.

En 1956 se iniciaron los trabajos de electrificación; en 1958 la remodelación del palacio municipal; en el período 1961-1963 se amplió el palacio municipal.

Del periodo que va de 1967 a 1969, se introdujo el agua potable en Santa María Mazatla; de 1973 a 1975 se remodeló la cabecera municipal e inició la construcción de la carretera que une a Jilotzingo con Tlazala; de 1976 a 1978, se adquirió el terreno para la secundaria Santa María Mazatla, se empedró el barrio de Dongu y se remodeló el poblado de San Miguel Tecpan; de 1979 a 1981, se amplió la escuela primaria de Espíritu Santo; se tramitó la Unidad de Medicina Familiar del IMSS; se extendió la red de agua potable de San Luis Ayucan; se expropió un terreno colindante con la escuela secundaria de Santa María Mazatla y se construyó la escuela preparatoria; se remodeló San José de las Manzanas y se aumentó la red eléctrica.

A inicios de la década de los ochenta se inauguró la carretera Naucalpan-Ixtlahuaca, que representó un gran beneficio.

De 1982 a 1984, se construyeron los salones de usos múltiples de Santa Ana Jilotzingo y Santa María Mazatla, se edificaron los centros de salud de Santa Ana y San Luis Ayucan y se instaló la bodega de Conasupo.

De 1985 a 1987, se construyó el edificio de usos múltiples en San Luis Ayuca y los centros de desarrollo del mismo lugar y de Santa Ana; se instaló la primera biblioteca pública que funcionó en el municipio, ubicada en San Luis Ayuca y se inició la operación de dos lecherías Liconsa.

Entre 1988-1990 se reconstruyó, hasta dejarlo como es actualmente, el palacio municipal que es el cuarto en la historia municipal; se hizo el edificio para la escuela preparatoria, se introdujo el agua potable en San Miguel Tecpan; se inició el sistema de bombeo para agua potable en San Luis Ayucan.

De 1991-1993 se edificó la barda perimetral de la escuela preparatoria, se reconstruyó la antigua escuela de San Miguel Tecpan, que data de 1877, destinándola para la primera Casa de Cultura que existe en el municipio; se clausuró, con el apoyo del gobierno del estado, un fraccionamiento llamado "€œGranjas y Huertas de Peñuelas"€, en el que pretendía comercializar más de mil lotes.